Historias secretas del peronismo, por Alejandro Tarruella

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El peronismo, la palabra y la construcción del destino común

“El peronismo es como el otoño, que aún envuelto

en hojas secas viene cargado de semillas.”

Leopoldo Marechal

    “La Patria es un peligro que florece”, dijo alguna vez Leopoldo Marechal y creo que bien pudo inspirarse de ese modo, al abordar la irrupción del peronismo en la vida de miles de argentinos. Toda oportunidad siempre es una razón para creer y estar alertas, y ahí puede estar la certeza que elaboraba el gran escritor. Y siento que cuando se tratan asuntos relativos al peronismo, su historia, sus aportes, su enorme capacidad de resurgir, todo relato, testimonio o versión en el camino, genera nuevas miradas frente a lo que significa por una razón incuestionable: está vivo, vibrando en el sentimiento de millones de argentinos, suramericanos y quien fuera en el mundo. Y estos relatos de “Historias secretas del peronismo”, concebidos como una investigación periodística que no desdeña la historia, la literatura y la composición histórica, se dan en ese contexto que implica además, una actualización de conceptos, sucedidos e ideas que nos acompañan a quienes construimos bajo el ancho arco que inició el general Perón. 

   Ante la salvaje mercantilización, el peronismo tiene así una respuesta actual, como el triunfo nacional en las PASO del 11 de agosto del 2019, y tiene una respuesta histórica en la reconstrucción de lo sucedido en los días de la detención del coronel Perón en 1945, en la vida de Ramón Carrillo o la de Hugo del Carril. De ese modo, la cultura histórico política que ha realizado el movimiento, se expresa también desde el arte único de la palabra para compartir en un relato común, episodios que son parte de nuestra convivencia cívica. Me animaría a expresar que la vida enmarcada en la vigencia de un movimiento político como el peronismo, precisa de estos aportes para no perder de vista la profunda humanidad y el compromiso de quienes se ven motivados por los hechos que se narran.

   Tarruella, narrador bajo esos principios, acerca el caso de una mujer chilena que, en conocimiento y emoción de la acción de Evita, procura encarnar a un personaje semejante para que su país tenga un proyecto político enmarcado en las ideas del general Perón. Y esa evocación que en cierto modo hace, devuelve al presente los sucesos y permite observarlos de la óptica de un mundo que precisa, sin dilaciones, analizar la realidad regional desde momentos críticos y personajes que se pierden solo en la memoria en la vibración interna de los tiempos. Actualizar así es reactualizar en la espiral que toma de los acontecimientos en una cadena de semejanzas y revelaciones que, en la riqueza inextinguible del peronismo, tiene un punto de mira en lo común a los países de suramérica entera.

   Se citaba al historiador británico Eric Hobsbawm cuando aportaba que “en todos nosotros existe una zona de sombra entre la historia y la memoria, entre el pasado como registro generalizado, susceptible de un examen relativamente desapasionado y el pasado como una parte recordada o como trasfondo de la propia vida del individuo”, y se planteaba que pervive en los pueblos la emoción que hace a la vida individual y colectivas, dentro de episodios cotidianos y hechos, que hurgan respuestas para un destino que nos represente. Se afirma y se recuerda siempre que “El peronismo es un sentimiento”, y esto resulta una certeza entre las sombras que hacen a la historia y en particular a las que se expresan en este conjunto de relatos.

   El peronismo es presente y pensamiento vivo americano y uno puede reafirmarlo en cualquiera de las historias que integran este volumen. La vida de Ramón Carrillo es un ejemplo de esa entrega, de una convicción que permitió modificar de lleno las pautas de una medicina que, por medio de conceptos y de un gobierno que encaró los deseos de un pueblo, se convirtió en un servicio para los más necesitados. Si Evita proclamó que “donde hay una necesidad hay un derecho”, nada mejor que las vivencias de Carrillo en el peronismo para demostrar que mejor que decir es hacer.

   Hoy, quienes tenemos responsabilidades políticas, nos cabe resignificar hoy un movimiento político social montado sobre registros que son memoria y acción. Y precisamos de ese discurrir de un relato para no olvidar y a la vez, para realizar las exigencias de los nuevos tiempos sin desconocer el aporte del arte de la escritura, como en el caso de otras disciplinas artísticas. Eso hace a la formación de las nuevas generaciones y así entonces, que hay que reconocer este tipo de trabajos. Cada historia así, es testimonio, posibilidad de intercambios, formación y a su vez, un dato a considerar a la hora de difundir libros, cinematografía, ciencia y cultura en general. Qué es lo que hacemos en las provincias sobre la base de un enorme esfuerzo del pueblo y de quienes tenemos su mandato para afirmar un legado y una acción transformadora presente.

  Resulta interesante el capítulo que reconstruye las difíciles vivencias de un puntano que luchó contra la dictadura en condiciones de adversidad. Tiene valor porque se recoge de la misma experiencia de los pueblos y las provincias, el compromiso, el sufrimiento y la reparación de un caso, que tuvo también como protagonista a Jorge Bergoglio, hoy Papa Francisco, hombre sencillo, siempre vinculado a la gesta de la justicia. 

   Me resultó interesante la mención del lingüista ruso, Mikhail Mijalovich Bajtin, de quien se recupera que afirmó que todo enunciado es polifónico, es decir, que en él conviven distintas voces: un texto no sino un conjunto de otros textos con los que se vincula; y este conjunto, no es sino el contexto, la cultura. Así, se estima desde términos musicales, que el peronismo puede ser en su relato, la construcción de una sinfonía en su aspecto de formulación coral dentro de sus afirmaciones y contrastes permanentes. Podemos hablar que allí hay un hallazgo que vamos a descubrir en los relatos de este libro, el apego común, la construcción colectiva de lo que será política para hacer la felicidad de un pueblo.

   Finalmente, el cruce de registros, historias, relatos, testimonios, ensayos, parecen surgidos de establecer una nueva mirada, una mirada producida desde América, su humanidad y su historia. Revelar lo secreto llama entonces a compartir ese propósito en camino a echar mano de un proceso histórico que, como suele suceder en Argentina, sus provincias y sus pueblos, está vivo en un momento vibrante y conmovedor.

   La historia es además la palabra, ese hacer artesanal pleno de su sonido, como si una música interior, se empeñara en darle voz en la misma silueta del viento. Se trata de ahondar en la cuestión nacional en los contextos regionales y continentales del nuevo tiempo de debemos abordar. Y eso, los artistas, los escritores, quienes tenemos funciones por mandato del pueblo, somos una unidad que busca un presente mejor para un futuro venturoso. Este libro, sugiero, es parte de esta búsqueda en la que nos sentimos unidos, porque vamos hacia la verdad de un destino común.

Para mí sería alentador que el libro sirva para acercar en diálogo y pensamientos que en unidad nacional, postulen hacer un país mejor.

Eduardo Valdés

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