FURIA MUDA

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Cuando existe cierta conciencia de la genealogía de las mujeres en la literatura ellas, que han sido siempre escritas, se espejan y comienzan a escribirse.

Así, Susana Abiles nos trae en su segundo libro un conjunto de poemas que florecen entre cardos, se escapan hecho raíces y anidan en la fertilidad de una gota de agua.

La autora deja que la lluvia se demore sobre un cuerpo de mujer que pertenece al paisaje, su poesía se deja llover sobre la frontera del sigilo y es una estirpe muda que grita. Una calma rota, loca, sobre lo ya destruido que inaugura soles entre las sombras. Un juego de tensión entre dualidades opuestas y un delicado equilibrio oriental que sangra y sabe de las piedras que apuñalan la inocencia.

 Sin embargo, ese lunar no es silencio-dice- nutriéndose en su escritura de los grafitis del arte callejero, de la musicalidad de Idea Vilariño  y de su particular contemplación de la naturaleza que convoca a un momento de sosiego para su lectura.

La circularidad que ofrecen un volcán en medio del océano o la primavera verde y ya seca, confluyen en imágenes de una geometría de cuerpos atraídos por la fuerza de gravedad donde la pasión se convierte en cenizas con las cuales la autora pone un pie en el poema y se reinventa.

                                             Por Mirta Agostino

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