UNA VIDA DEDICADA A LOS LIBROS Y A LA INVESTIGACIÓN

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El homenaje a Ana María de Mena en la reciente 14º Feria Regional del Libro de San Martín de los Andes, realizada en noviembre de 2020, reconoce su extensa y rica trayectoria ligada al periodismo y a la investigación de hechos históricos, su aporte a la construcción de la memoria del pueblo y una destacada labor docente.

Esta historia comienza por el penúltimo capítulo público protagonizado por Ana María de Mena. Habrá más, seguramente, y serán motivo de nuevos comentarios.

Comencemos entonces por el pasado mes de octubre. Los organizadores de la Feria Regional del Libro de San Martín de los Andes decidieron, acertadamente, homenajear a Ana por su trayectoria como periodista e investigadora.

Mujer de acción, de sus incansables búsquedas han visto la luz una serie de episodios históricos que este pueblo merecía tener registrados para las generaciones actuales y futuras. A través de sus libros, Ana fue rescatando instituciones, personajes y hechos que, grandes o pequeños, fueron jalones importantes en la construcción de la memoria local.

Cada historia necesita de alguien que la cuente y, en San Martín de los Andes, es Ana María de Mena quien mejor ha reflejado el devenir y la evolución del pueblo. No fue fácil la tarea. A pesar de venir desde su Quilmes natal con una foja de servicios profesionales ya consolidada, en San Martín de los Andes tuvo que volver a comenzar desde cero.

Ana es periodista, egresada de la Universidad Nacional de La Plata, y se inició en el periodismo gráfico en revistas y diarios de la ciudad de Quilmes, en el sur del conurbano bonaerense. Pasó brevemente por la televisión, pero la gráfica era lo que más le gustaba y hacia donde encaminó sus intereses. Tiene en su haber reportajes a grandes figuras de la política y las artes, entre ellos el expresidente Arturo Frondizi, Italo Argentino Lúder (expresidente provisional en 1973 y candidato presidencial en 1983), y el mundialmente conocido Joan Manuel Serrat.

Además, es Master en Cultura Argentina, egresada del Instituto Nacional de Administración Pública dependiente de la Presidencia de la Nación. En ambas carreras tuvo fenomenales maestros que han dejado huella en su formación: Silvio Frondizi, Sara Facio y Fermín Fevre, por mencionar solamente algunos. Su formación se completó con cursos de Gestión Cultural en el Próximo Milenio (auspiciado por UNESCO), Comunicación, Historia del Arte, Administración Cultural,  Museología, Pintura del Renacimiento y Barroco, entre los más destacados.

UN NUEVO COMIENZO

Ana María de Mena llegó a San Martín de los Andes en el 2004, ya con un importante bagaje cultural y profesional. En el equipaje, además, traía varios reconocimientos. Una Faja de Honor otorgada por la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), un premio de la Cámara  Argentina de Publicaciones y dos premios de la Sociedad de Escritores de Buenos Aires. Sin embargo, recuerda Ana, “en San Martín tuve que empezar desde cero; el vecino sanmartinense es muy exigente y, creo, fui aprobando todos los exámenes”.

En la Patagonia llegó a otra profesión vocacional que, como las anteriores, desempeñó con la misma seriedad e igual pasión: la docencia. Ganó un cargo por concurso en la Universidad Nacional del Comahue y desde el año 2005 inicio su carrera docente en el Asentamiento Universitario San Martín de los Andes de dicha universidad, primero desempeñándose de manera honoraria y desde 2006 como asistente de docencia. Luego, por concurso, accedió al cargo de Profesora Titular a cargo de las cátedras de Patrimonio Cultural Turístico I y II.

Pudo también, en San Martín de los Andes, continuar con el desarrollo de su otro gran amor: la escritura. Se integró al colectivo La Grieta, un grupo heterogéneo de escritores, periodistas, poetas y gente interesada por la cultura que hacía el esfuerzo de publicar periódicamente una revista que tuvo gran repercusión en el pueblo.

Recordando aquellos primeros tiempos en San Martín de los Andes, todavía con una impronta porteña que fue mutando a partir de sus relaciones y de la geografía y el clima patagónicos, Ana María dice que “La grieta fue mi primer lugar de pertenencia en el pueblo. Reunirnos a elegir temas eran discusiones intelectuales enriquecedoras; la publicación en papel siempre tenía repercusiones y los ejemplares excedentes se dejaban en las salas de espera y los consultorios y la gente se los llevaba”.

Como no todo era trabajo, también atesora también aquellos “momentos de camaradería gastronómica inolvidable; nuestros hijos eran chicos y nos acompañaban…, éramos más jóvenes y muy irreverentes”. Con respecto a las actividades de ese colectivo aún vigente, dice: “En una ocasión organizamos un homenaje a Hamlet Lima Quintana y tuvimos la presencia del escritor Carlos Patiño (Premio Casa de las Américas 1990). Mandaron adhesiones Ariel Ramírez, el Cuarteto Zupay…, fue una época dorada de La grieta”.

La inquietud por encontrar nuevas historias para contar hizo que pronto descubriera muchas de ellas en San Martín de los Andes. Hechos y personajes que habían marcado la vida del pueblo y que, al no existir registro escrito de ello, se hubieran perdido irremediablemente.

ANA Y LOS LIBROS

Además de buena lectora, o tal vez por eso, Ana María de Mena tiene ya un gran número de publicaciones en su haber. Diez libros como autora y siete como editora, datos que hablan de una producción constante pero que nos permiten apenas observar la superficie de un trabajo cuidado tanto en la escritura como en la edición de sus propios libros.

Paloma blanca, su biografía de Julieta Lanteri, primera sufragista sudamericana, además de convertirse en una referencia para quienes estudien vida y obra de Lanteri, le dio varias satisfacciones. La primera edición, del año 2002, recibió la Faja de Honor de la SADE y Faja de Honor de la Sociedad de Escritores de Buenos Aires. La tercera edición, de 2008, recibió un premio de la Cámara Argentina de Publicaciones como uno de los libros mejor impresos y editados de aquel año.

Esa publicación le deparó otro episodio memorable. En el marco de la conmemoración de los 140 años del nacimiento de Julieta Lanteri, Ana fue convocada para presentar Paloma blanca en el salón José Luis Cabezas del Congreso de la Nación, momento doblemente emotivo por tratarse del salón que rinde tributo y recuerda al fotoperiodista asesinado en 1997.

Los libros también la llevaron a ocupar un merecido espacio en la Feria del Libro de Buenos Aires, una de las más importantes de América latina. En 2002 estuvo en la sala Julio Cortázar para la presentación de Nari nari, libro dedicado a la vida y obra del artista quilmeño Gerónimo Narizzano.

Su Historia de una Postal fue el más vendido en San Martín de los Andes en 2012, año de su publicación, y se mantiene entre los más vendidos en el rubro “Patagonia” en el ranking de la librería que lo editó.   

Dice el notable Atahualpa Yupanqui que “para quien mira sin ver, la tierra es tierra nomás”. Definitivamente no es caso de Ana María de Mena. Allí donde Ana posa su vista aparece el germen de una nueva historia, el rescate de algún hombre o mujer que contribuyó a modelar este pueblo cordillerano, o alguna actividad importante pero poco conocida de alguna de las instituciones que ayudaron a edificar el San Martín de los Andes moderno.

Por eso, los homenajes que se le tributaron en noviembre de 2020, uno virtual y otro presencial, en el marco de la 14º Feria Regional del Libro marcaron un merecido reconocimiento a un camino que Ana María de Mena sigue transitando con perseverancia y rigor profesional.

“El homenaje virtual y el presencial me hicieron saber que la palabra ‘gracias’ carece de sinónimos. Fueron dos momentos cálidos, sinceros, hermosos. Los previos y los posteriores también porque recibí muestras espontáneas de aprecio y respeto. Muy lindo todo…. fue cuando advertí que decir gracias resulta poco”, recuerda Ana, todavía con las emociones a flor de piel.

Seguramente vendrán más libros y artículos sobre aspectos todavía no desvelados de San Martín de los Andes. Están por allí, esperando que alguien los transforme en palabra y los lleve al papel. Y allí está Ana María de Mena, atenta y expectante, preparada para contarnos aquello que todavía no se ha escrito.

Por HUGO BONIGO (periodista)

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