ENREDADOS Y EN LA RUINA

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ENREDADOS Y EN LA RUINA: PAZ – URRETABIZKAYA

La Gestión Cultural en la creación cultural

Por Viviana Núñez Cabral

LOS PLANOS DEL LIBRO

María Martha Paz tuvo la gentileza de obsequiarme su libro, Sueños enredados, al poco tiempo de ser publicado, en marzo de 2019, por Ediciones De La Grieta. Este es un hábito bastante común entre estritorxs, que no suele observarse en otros lenguajes de la cultura. Difícilmente un/a flautista dé su flauta a su colega y a cambio reciba un piano, por ejemplo. Tampoco sucede en la danza, la pintura o el teatro; puede sí regalarse una entrada y quien se beneficie se llevará la maravilla de la emoción de lo intangible, pero no podrá volver a ella las veces que quiera.

El libro tiene una materialidad que lo hace único, comparable sí a la de un vinilo o un compacto, pero con la libertad de ser llevado, marcado, escrito, doblado, y puede accederse a él sin la intervención de ningún reproductor. Además, el goce de su inmaterialidad como acto íntimo –la lectura-, puede hacerse en cualquier lugar público: un café, una plaza, un tren. ¡Un aula! Su accesibilidad es mucho mayor que el de una escultura y ocupa mucho menos espacio que un cuadro. Y permite el retorno infinito.

QUIEN ESCRIBE

“Es una novelita; es para chicxs” –adelantó María Martha mientras se acercaba a mí con su libro. No me olvido de sus palabras porque sonaban a disculpa y pensé: “Entonces, ¿por qué me lo da?” En caso que estimara, que no me resultara interesante el género, ¿qué la llevaba a regalarme su libro? Más allá de cualquier gesto de gratitud, de gentileza, de afecto o de amistad, quien escribe quiere que se le lea. Este, que no es un dato menor, adelanta uno de los planos de la Cultura: la circulación y la comercialización de los bienes culturales.

Otra pregunta me rondó después, considerando que ciertamente yo no elegiría leer (hoy) una novela infantil o juvenil: ¿supondría la escritora que pudiera  percibir a una novela para chicxs como un género menor, en caso que la literatura los tuviera?  Pocas tareas son más difíciles que trabajar en la escritura de un texto (cuento, novela o poesía) para el público infantil o juvenil. El cálculo es sencillo, basta con hacer una lista de quienes se han destacado en este género y aún hoy siguen siendo íconos que trascienden generaciones. Y han escrito también para que les leyéramos.

Rafa, por su parte, en un intercambio de mensajes de amistad literaria, me convidó con un capítulo de En la ruina: “Piedras”. El libro completo –segunda edición- estaba en la imprenta siendo esperado por dos editoriales: Ediciones De la Grieta y Ediciones Vela al Viento. Y vio la luz en febrero de 2020, presagiando –quizá- los próximos días de la humanidad.

QUIEN LEE

Leí Sueños enredados. Intenté hacerlo despojada, como lectora; la docente, la escritora y la gestora cultural se sentaron enseguida sobre mi falda. La lectora quiso seguir la historia tratando de no confundirse en los nombres de personajes preadolescentes; la docente sacó un lápiz enseguida e hizo extemporáneas correcciones, la escritora reconoció el claro formato de una novela de su clase, pero la gestora cultural empezó a gestar.

Lo cual implica fijarse un objetivo, trazar un plan, tener en claro la elasticidad de los tiempos, constatar los recursos con que se cuenta, procurar aquellos con los que no, pero que serán necesarios. Investigar, registrar, organizar, registrar, corregir, registrar… y en algún momento comunicárselo –por cortesía- a la autora de la obra.

Piedras, el capítulo que adelantó Urretabizkaya, fue leído con voracidad y todas estuvimos de acuerdo que debía correr el mismo destino que el libro de Paz.

Ajena a la opinión de quien realiza el arte, la petición de Declaración de Interés Cultural de un bien, es atribución de cualquier ciudadanx, que lo valore como tal. Este fue el caso de la Declaración que recibió En la ruina; su autor, Rafael Urretabyzkaya, durante mucho tiempo no estuvo de acuerdo en que se destacara su libro “-¿Por qué el mío y otros no?” –Natural en él. María Martha Paz, sorprendida y feliz preguntó por qué a ella, por qué este libro. Y dijo gracias en veintisiete idiomas.

POR QUÉ SUEÑOS ENREDADOS Y EN LA RUINA

El primero es un libro objeto que invita a escribir sobre sus páginas a partir de preguntas que también deberán responder sus protagonistas a lo largo de la historia. Presentado dentro de una bolsa de lienzo, que reproduce el diseño que para la tapa creó Ana Paula Luberti, se acompaña además de un “Cuaderno para atrapar sueños” y un aro plástico con un cordón de lana de color que inicia el tejido de un atrapasueños. Cada bolsa, cada libro, cada juego de accesorios diseñados con la impecable estética de Sabina Nó.

Si todo lo expresado da cuenta de estar frente a un producto cultural polifacético y diferente, que convoca en cada detalle la participación activa de sus lectorxs, el dinamismo se advierte igualmente en la estructura interna de la novela infanto-juvenil, sita en un pueblo de la Patagonia andina: San Martín de los Andes.

No se trata de una toponimia antojadiza o aleatoria en la elección de María Martha Paz; la historia transcurre en las calles, las escuelas, los barrios, el lago Lacar y las cumbres de San Martín de los Andes. Pero también en las horas y los hábitos de sanmartinenses, en su modo montañés de hablar, de resolver situaciones, de confirmar los vínculos que están tejidos en la trama social de sus habitantes, aún del proceso de adaptación de “lxs recién llegadxs” en contraste con los “nacidxs y criadxs”.   E incluso en el insoslayable encuentro entre expresiones culturales citadino-pueblerinas y la de los pueblos originarios, transversales a todo tiempo en el cotidiano sanmartinense.

Durante meses hubo el trabajo ya descripto en lo que concierne a la tarea de la gestión cultural; el documento que fundamenta el pedido de Declaración de Interés de Sueños enredados, tiene dieciséis páginas que da cuenta de la trayectoria realizada por el libro, las biografías de su autora, diseñadora e ilustradora y constancias como la del VII Simposio de Literatura Infanto Juvenil del Mercosur, fechada en diciembre de 2019, donde la Comisión Coordinadora invita a Paz y Sabina No a participar exponiendo la experiencia, evento que iba a celebrarse en la ciudad de Bariloche en este invierno de 2020.

En cuanto al segundo, debo decir que respeté la negativa del autor, porque estaba claro que no mirábamos a su libro de la misma manera. Ah, pero quiso el destino que se traspapelara de alguna manera el fundamento y llegara a la Comisión de Cultura del Concejo Deliberante de San Martín de los Andes.

Hay toda una cuestión de identidad de lo que se llama “el interior” neuquino: en las formas de hacer las cosas, en la forma de hablar. Rafa me preguntó, asombrado al enterarse de la Declaración de Interés Cultural de En la ruina, casi respondiéndose, que yo no leí todo su libro. Y no. Yo estoy acá, su libro allá; la cuarentena en el medio. Pero sí leí “Piedras” que trata de unos changos que andan caminando a la vera de un río y bueno… tiene todo. Todo lo que implica la ruralidad de la provincia, los modos de la vida.

Creo que es muy importante destacar algunas cosas respecto de algunos libros y de quienes trabajan detrás de ellos. Amén que hay mucho trabajo también, hay mucha mirada, mucha observación; mimetizarse de alguna manera y ponerse en el lugar del otro también. Entonces esas formas, esas empatías no son fáciles de lograr y menos son fáciles de narrar. Para un entrerriano como él (a mí nadie me convence de lo contrario), meterse en una realidad tan diferente,  allanarse al lugar, en el término de “acá la cosa es así” y bueno: “vamos a respetar esto y aprender estas formas de vínculos” es una posición ante la vida. Y Rafael Urretabizkaya en su obra la tiene, la recontra tiene. También lo digo desde mí, criada en barrios de Buenos Aires, y venida, habiendo trabajado en la Línea Sur de Río Negro, entre otras ruralidades he visto, he estado en esos lugares y Rafael, narrando “Piedras”, me llevó otra vez allí. Yo pisé la orilla de ese río. Este escritor tiene además: la medida justa del silencio.

LOS PLANOS DE LA CULTURA.

En Neuquén se sufre lo que pasa con Buenos Aires Capital: todo el interior gira en torno a un punto que es ese puerto que mira hacia afuera. En Neuquén, en su interior, pasa exactamente lo mismo; hace unos años atrás cuando se estaba trabajando con foros en todo el país para crear el Ministerio de Culturas de Nación (2014), participé, con dos estudiantes de Gestión Cultural, en la sede neuquina que se dio cita en la UNCO. La gente de Neuquén Capital, hablaba sobre la falta de comunicación e interés de la Ciudad de Buenos Aires, sobre lo que ellos hacían. Pero resultó que había mucha representación de toda la provincia expresando que a ellos les pasaba lo mismo respecto de la relación con la capital neuquina: miraban hacia afuera, no hacia adentro de la provincia. (Ver nota de La Fiesta del Horno de Barro en Sauzal Bonito: https://www.patagoniaculturas.com/es/perdidos/203-sauzal-bonito-fiesta-del-horno-de-barro.html ).

En su obra, en cambio, Rafael Urretabizkaya tiene esa mirada. Lo mismo pasa con el libro de María Martha Paz; ella, que hace poco que vive en el Sur, logró captar eso. Y esto no pasa con todos los libros. Uno de mis libros habla de tango, por ejemplo; el otro, de la barbarie que se vivió los últimos cuatro años. Fueron escritos acá, en la Patagonia y tienen rasgos y hechos sucedidos en la Patagonia, pero no hablan desde ella.

Lo que un artista hace, le guste o no, es un producto cultural. Hay que pensarlo al libro en esos términos también, porque de eso vive la librería, por ejemplo. La librería da trabajo. Creo fundamental instalar que la cultura  da trabajo, en sus dos acepciones: porque cuesta mucho elaborar un producto cultural, y genera trabajo en el sentido que además genera ingresos. Entonces resulta importantísimo valorar eso. La mirada está –en estos casos- valorando el lugar desde dónde se hace la cosa como una entidad viva y es una de las muchas competencias que puede esperarse de una gestora cultural.

Estas dos obras hablan desde la identidad, la neuquinidad y la Patagonia y sucedió que me encontré con ellas. El Concejo Deliberante, por su parte podrá crear otras declaraciones según otros criterios y claro está: fundamentarlos. Y si ambas declaraciones sirven para dar inicio a un camino de reconocimiento del trabajo de quienes se involucran con la cultura de su lugar: ¡bienvenido sea el efecto colateral!

Una Declaración de interés es una distinción para la obra y para quien la realiza. En general no acredita otro rédito. Pero es un precedente si se quiere instalar una política cultural que marque claramente que se valora, se pondera y se estimula la comercialización de las obras de autoras y autores neuquinos. ¿Por qué? Porque fortalece la identidad, promueve la propia cultura, cohesiona a su comunidad, pero además también porque LA CULTURA DA TRABAJO. Y es un circuito virtuoso.

Si los Estados lo comprendieran y pusieran políticas públicas aplicadas al fomento de las culturas, generarían fuentes de trabajo no contaminante y un fuerte arraigo identitario de sus habitantes.

LOS LIBROS

Sueños enredados

“El pueblo estaba gris. La lluvia caía finita sobre el lago y rociaba techos de casas y autos. Una gran nube cubría el cielo entrecortado por la silueta de las montañas que, como siempre, escondían el horizonte.

La Señorita Buena Onda y los cinco chicos se encontraron en la puerta de la escuela a las cuatro de la tarde. Cada uno llevaba su mochila cargada con agua, fruta y el atrapasueños. La machi sabría cómo ayudarlos. Eran cinco niños preocupados pero esperanzados y acompañados por una maestra pura sonrisa y buena voluntad. ¿Quién podría negarse a darles algún consejo, alguna pista que les evitara las pesadillas atroces que noche a noche sufrían? Se sabían invencibles.

Pronto se dirigieron al muelle. El viento soplaba fuerte y los despeinaba. La gorra de Joaco salió volando hacia el lago brioso pero pronto Nacho la rescató. Mientras esperaban el barco, las ráfagas secaron la gorra y Joaco enseguida se la volvió a poner sobre la cabeza y sobre ella, la capucha de la campera. Así no volvería a volarse.

-¿Dónde encontraste la piedra, Nacho? –dijo Lucía, conteniendo la bronca.

-Es la que me dio el hippie de la Feria. ¿Vos? –respondió Nacho.

-La saqué de la vereda de la vecina. No le gustó nada –respondió Lucía, tratando de mostrarse tranquila.

-Yo le puse la que estaba en el carcaj. La traje de la Cascada de Ñivinco en el verano. ¿Vos, Joaco? –agregó Laura.

-Es mi piedra de la suerte. Un día se me quedó en la zapatilla, la saqué y desde entonces la tengo en la mano cuando quiero hacer muchos jueguitos.

-¿Las zapatillas verdes? –preguntó Nacho.

-No, las que uso para caminatas. Cuando fuimos a ver a la machi las tenía. No las uso casi nunca. Eran del hijo de una amiga de mi mamá, que hace trekking. Camina por la montaña, o sea. Yo no las quería usar, pero mi mamá me obligó. Dijo que protegen bien el pie, cuando fuimos a…

-¡La Cascada de Ñivinco! –gritaron al unísono Laura y Joaco.”

En la ruina

Capítulo 19. Piedras

“En Quetal Quetal durante febrero todas las piedras tienen punta. A centímetros del río, el suelo se debate entre venirse cal o talco. Algo de jarilla y de neneo resiste contra todo bebiendo lo mínimo de quién sabe dónde, se mantienen con vida impregnando el aire de un olor combustible que tal vez no sea el único pero que se vuelve todos los olores. Febrero rumbeando para Puel Mapu azota como un desencuentro. Porque es solamente junto al río donde la vida se arriesga y permanece.

Hacia Golu Mapu en la cordillera, entre el verde se adivinan las vertientes y los animales. Pero hay que estar para rumbear contra la estepa. De pechito con unas pocas cosas. No río, no plantas. Matuastos y lagartijas se atreven a durar en estos lados a cambio de vivir austeros de toda sorpresa.

Probando el juego de parecerse a las piedras hasta ser una piedra más que cada cuatro horas pestañea. O ya ni pestañea. Hasta ser una piedra para casi todos. Hasta tener un sueño de piedras. Hasta que llega la culebra y escucha uno de los tres latidos que el corazón del lagarto casi piedra pega por minuto y se lo traga. Primero la cabeza. Para que tenga de una vez. Para que sepa. Para que entienda antes de morir que perdió, que no pudo. Que estuvo bien el intento del mimetismo pero que las piedras no laten ni tres veces ni nada. Las piedras piedras. Todas puntudas en febrero. Sin corazón.”

LXS AUTORXS

María Martha Paz es Escritora y Profesora para la Enseñanza Primaria y Enseñanza de Inglés en Nivel Primario. Estudió en la Escuela Superior de Maestras en Lenguas Vivas John F. Kennedy conocida como Lengüitas (hoy Sofía Sparengberg). Trabajó como docente en nivel: Inicial; Primario; Medio; Terciario.

Vive en San Martín de los Andes desde 2007.

Ha publicado:

  • Cíclopes del mar.
    1ra. ed. – San Martín de los Andes, De La Grieta, 2015-
    Tapa: Sofía Cavalcanti – Diseño y diagramación: Nathalia Tórtora
    Novela
    2da. ed. – San Martín de los Andes, De La Grieta, 2015-
    Tapa: Isaías Miciu – Diseño y diagramación: Nathalia Tórtora
  • Ella sabe
    1ra ed. – Segunda impresión  San Martín de los Andes, De La Grieta, 2018.
    Novela.
  • Sueños enredados
    1a ed. – San Martín de los Andes: De La Grieta, 2019.
    Tapa e ilustración: Ana Paula Luberti – Diseño y diagramación: Sabina Nó.
    Literatura Infantil.
  • Un camino y un secreto
    1a ed. – San Martín de los Andes: De La Grieta, 2019.
    Editado por Sabina Nó; ilustrado por Carina Redi.
    Literatura Infantil.

Antologías:

  • Cuentos de acá/ Agustina Löwenberg.
    1ª.ed. –San Martín de los Andes: Centro Editor Municipal, 2011
    Narrativa Argentina.
  • Delirios fantásticos. IV Concurso Literario Cuentos Ilustrados 2012
    González, Venturini, Musso.
    1ª.ed. –San Martín de los Andes: Centro Editor Municipal, 2014.
    Literatura fantástica.

Cuentos:

  • Misterio en la biblioteca, Primera Mención en II Concurso de Narrativa del CEM de SMA (2011).
  • El puente, Segundo premio en el IV Concurso Literario-Cuento fantástico ilustrado organizado por el CEM de SMA (2012).
  • Bang big, seleccionado y publicado por Submarino Ediciones – Perú (2017).
  • Un camino y un secreto y Cuento animal, seleccionados, ilustrados y distribuidos en las escuelas de La Plata (Buenos Aires) por la Cátedra de Lenguaje Visual de UNLP (2017).
  • Cartas echadas, seleccionado y publicado por el Suplemento Cultural Chirimbolo – México (2017).
  • Cuento animal, seleccionado, ilustrado y publicado por Submarino Ediciones – Perú (2019).

Poesías:

  • Hoy voy a ser normal, Seleccionada y publicada en la Antología Micrópticos compilado por Julián Kromn de la Editorial Dunken (2017).
  • Café y Hoy voy a ser normal, seleccionadas y traducidas al portugués por el Departamento de Lengua Portuguesa de la Universidad Nacional del Comahue Projeto de Extensão UNCo –San Martín de los Andes – Neuquén (2018).
  • Hubo, en el fanzine Ars Combustia – Literatura Breve- San Martín de los Andes – Neuquén (2018).
  • Padrenuestro, en Chile en Vigilia de La cebolla de vidrio Ediciones- Neuquén Capital (2019).
  • Orden vs. Caos, Padrenuestro, Café, en Tríptico – Ediciones Desmesura – Bariloche (2019).

Rafael Urretabizkaya, en su Biografía no autorizada (dice) que nació en Dolores, provincia de Buenos Aires, el 8 de octubre de 1963. También, que “escribir es escuchar”, y que “las mariposas, cuando toman conciencia de su pichín de vida, tiemblan. Tiemblan y salen por el aire”.

Vive en San Martín de los Andes desde 1983.

Libros publicados

  • Te agarro a la salida (Beca de la Fundación Antorchas, cuentos, Corregidor, Buenos Aires, 1997).
  • Aimé, en coautoría con Willie Arrúe, (novela, Mingaco, Chubut, 2000. Cinco reimpresiones).
  • Tita y Toto (cuentos, Nuevo siglo, Córdoba, 1997).
  • Carlito el carnicero (poesía, De la Grieta, San Martín de los Andes, 2004 y 2013).
  • Tierras de aventuras, con Emilio Urruty y Silvia Iparraguirre, (cuentos, Desde la Gente, Buenos Aires, 2004).
  • Teresa (cuento, SEA Neuquén, Plan Nacional de Lectura, 2007).
  • Informe sobre aves y otras cosas que vuelan (poesía, De la Grieta, San Martín de los Andes, 2011, reimpreso por Proyecto PUENTES en 2014).
  • En la ruina, (novela, EDUCO, Neuquén, 2013).
  • Sarita y ese tipo (novela, De la Grieta, San Martín de los Andes, 2016).
  • Ñawpa Miní, con grabados de Pedro HASPERUÉ (poesía, colección la Sardichela, La Musaranga, Buenos Aires, 2016).
  • Ñawpa Guasú (poesía, De la Grieta, San Martín de los Andes, 2017).
  • Vendrá un centro (poesía, Espacio Hudson, Chubut, 2018).
  • Vairoleto Pechito libertario (teatro de títeres, La Musaranga, Colección “La Sardichela”, Buenos Aires, 2018).
  • En la ruina, (novela, EDUCO, Neuquén, 2013). 2ª Edición. Ediciones De la Grieta y Ediciones Vela al Viento, 2020).

Integra, entre otras, las antologías:

  • Antología federal de Poesía, región Patagonia. Cristian Aliaga (et.al) compilado por Samuel Bossini. Consejo Federal de Inversiones. Buenos Aires 2014.
  • BREVE TRATADO DEL VIENTO SUR, compilado por Eduardo Bechara Navratilova. Editorial Escarabajo, Colombia 2017.
  • Patagonia Literaria VI, Antología de poesía del sur argentino. Luciana Mellado Compilación, selección y prólogo y Claudia Hammerschmidt Ed. Inolas Publisher Ltd., Alemania 2018.

Las plaquetas

  • Hoja desmesura Nº 66, Compilador Pablo Javier Gil. Ediciones Desmesura. Bariloche 2016.
  • Peces del desierto, décima plaqueta Literaria, junto a  Luisa Peluffo, René Silvera, y Natalia Salvador. Compila Luciana Mellado y Jorge Maldonado. Comodoro Rivadavia 2017.

 

Obras para títeres que llevan de viaje diferentes compañías entre las que se destacan y repiten La pelela títeres de San Martín de los Andes y La Musaranga de San Fenando.

Canciones, junto a diferentes grupos y solistas:

En los ‘90 con los legendarios Simepegan Boys de San Martín de los Andes, más aquí en el tiempo con el Trío ecléctico de Buenos Aires, Fredy Arroyo, Melisa Gianuzzi, Mariela Lobato, Santiago Aguirre, Jorge Falcón de Curitiba, Tata Cedrón.

Este año se estrenaron  8 microcancionehttps://www.youtube.com/watch?v=Qhej-oGUhkE  con música e interpretación de Jorge Falcón y Don Faco Nuco de Pilo lil, con música e interpretación de Tata Cedrón.

 

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