“Sueños enredados” declarado de interés cultural por el Concejo deliberante.

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“En un pueblo entre montañas, cinco niños sueñan. (…) Una machi, la voz de este planeta, aparece y se esfuma para dejar mensajes duraderos. Los deseos emergen junto al árbol y, lo que una vez fue un vacío, una molestia, se vuelve real en este plano. Tan obvio como el pasto o las flores. O las piedras a la orilla del lago. O la amistad.

Una utopía diferente, un hilo cósmico, el lado del revés de la verdad, todo entra en juego en esta nouvelle con vida propia (…) que recrea los universos cotidianos en clave de disfunción fantástica. El aula, el bosque, el lago, los niños ya casi adolescentes y los estereotipos de la escuela y el pueblo van de lo cotidiano a la ilusión, donde cada hecho se desestructura y muestra, como la obsidiana, lo que fluye detrás de ese cristal”–escribe la poeta María Cristina  Venturini en el prólogo de Sueños enredados.

En San Martín y Junín de los Andes, tres mujeres sueñan. María Martha escribe las aventuras de cinco alumnos de su escuela. Ana Paula ilustra sus recorridos. Sabina enreda palabras e imágenes en una novela para niños y adultos que creen que los sueños se cumplen entre montañas y un poco más allá también.

Tres mujeres tejen redes que poco a poco cual telarañas van sumando ideas. Un hilo, unas plumas, un aro, una piedra, un atrapasueños. Un cuadernillo para ilustrar sueños, un señalador, una bolsa pintada.

Se suman más personas: un editor y una editorial, una chamana y su taller, muchos docentes  y varias escuelas, varias librerías, muchas presentaciones, varias ciudades, muchos lectores. De repente, llega a manos de una escritora y gestora cultural de Villa la Angostura, Vivi Nuñez. Toma el tejido, agrega unos puntos, más lanas y teje una nueva trama. Investiga, escribe, proyecta y extiende su red a una Concejala de San Martín de los Andes. Fernanda González lo presenta en el Concejo Deliberante y en la sesión del 18 de junio por unanimidad lo declara de interés cultural.

Sueños enredados que se fueron desovillando, tejiendo y cumpliendo. Las soñadoras agradecen y siguen soñando.

 

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