TALLER DE TANGO, de Viviana Núñez Cabral

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Así, como en una milonga, cada pieza —literaria— de Taller de tango tiene un marcado comienzo y final. Lo que sucede en el medio del salón es único e irrepetible. Un  momento construido por  las miradas, el roce de la piel, la impronta de ese abrazo.

Así será tu lectura de Taller de tango.

Dejate  llevar  por  los tangos  que se anuncian al comienzo de cada uno de los textos y empezá a andar en el ritmo del relato que sigue.

El último café, Nada, Pedacito de cielo, El motivo, Ceniza

No hace falta que sepas bailar el tango. Porque Viviana Núñez Cabral te hará bailar con ella.

Y si nunca fuiste a una milonga, esta será tu primera vez.

E

ste libro va a encantar a tangueros y a tangueras, no cabe duda. Pero este taller es mucho más que un libro sobre tango y también va a atrapar a quienes no frecuentan el género. Sus relatos nos presentan personajes tan cercanos que es natural sentirnos identificades.

Imposible no advertir la fuerte presencia femenina en los textos. Las mujeres de Viviana Núñez Cabral  tienen una impronta y un carácter decidido que permite verlas en medio de un contexto —el tanguero— al que podríamos considerar de dominio masculino,  plantándose  y tomando las riendas de sus vidas.

 

“Chiquita, negra, pobre y no-varón en un mundo machista, es difícil buscar el amor.” (Tinta Roja)

También puede  leerse  una fortísima solidaridad entre ellas, ya sean las mujeres seductoras de la milonga, Trini y su hermana  o  la nieta y la abuela del delicioso cuento de la yapa.  Atención, aquí se lee: sororidad y  feminismo. Así, los vínculos llevan la impronta de un tango de hoy.  Y los varones tienen perfiles bien diferentes del arquetipo del tanguero.

Inevitable  no acompañar con música esta lectura. La melodía dará vueltas en tu cabeza con cada relato, y  habrá quienes arrancarán cantando cada historia. ¡O bailando!

Allí, hay una magia propia de Viviana Núñez Cabral, que impone una estética y sentido total al libro y es una mixtura logradísima entre los relatos, los cuentos y los tangos que dan título y contexto, a la manera de una presentación escénica.

Para terminar, tomo prestadas unas palabras de la autora, que entenderán cuando lean el libro y que, en este y en aquel contexto, no tendrán un sentido religioso precisamente, y digo: “a dios gracias que estabas ahí”.

Ahí para escribirlo.  Disfruten de Taller de Tango.

EDITH GALARZA

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