Entrevista a Jeremías Vergara

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A pasos del Cerro Corona, donde se inspiró el poeta Miguel Camino, vive Jeremías Vergara, El Escritor Maldito. Hasta allí llegamos con el grabador, unas facturas y la cerveza helada —requisito primario para la tarde de verano en San Martín de los Andes—.

Nos sentamos en el patio de su casa, allí donde las montañas invitan a un recorrido visual, y empezamos a charlar, sin reparar en el tiempo, sobre su trabajo a lo largo de estos años.

Jeremías responde desde su juventud, casi asombrado de sí mismo. Lo acompaña su cara de buen tipo, su desprolija estampa, su mirada atenta a la pregunta, pero sobre todo, a su respuesta.

¿Cuál fue tu comienzo en la literatura y cómo llegaste a tu primer libro?

Desde la oralidad claro, de muy chico me crié junto a muchas personas que venían del campo, donde ciertas realidades se entrelazan con lo sobrenatural, donde la muerte es parte de lo cotidiano. Entonces, lo que consideramos un ente o aparición, el demonio, allí eso es algo que no se escapa de la lógica. Por lo menos creo que son hechos más fumables para ese mundo que para las grandes ciudades.

Volviendo a la pregunta, yo quería un poco de ese pensamiento entre oblicuo en mi decir, que fuese parte de mi escritura.

Entonces, ¿cómo llegaste a tu primer libro?

Repensado lo vivido, las historias del folklore y dándoles una perspectiva nueva a lo que venía considerando poesía. El Escritor Maldito fue un libro que incluyó los mitos y la historia, además del desorden que me generó una pérdida.

¿Una pérdida? ¿Qué pérdida?

La muerte de un compañero de la escuela. Fue un momento muy difícil que aún en el tiempo me pesa. Muchos de mis escritos están pensados en él.

¿Son homenajes?

No directamente, pero sí pienso que su muerte me dio el poder de la poesía, hizo que me empodere de la vida. Me enseñó a vivir y generosamente me entregó la palabra.

¿Y por qué “El Escritor Maldito”?

“Sabio de la pena”, así lo defino a él y a todo el libro. Ahora, estoy reescribiendo este libro y saldrá pronto con Ediciones De La Grieta en una segunda edición; además de la recopilación titulada Grimorio (2018) con el Sello Fantasma, dirigido por Rubén Risso.

Jeremías, vos sos muy joven, me sorprende la cantidad de producciones, premios y menciones que has acumulado por el mundo. ¿Cómo hacés para producir tanto?

Hay algo en mí que es incontrolable, vivo en dos mundos o más (risas). Ojo, no tengo psicosis, pero sí escucho voces y disfruto del arte de las lenguas, leo mucho.

La literatura me ha abierto la cabeza, se ha hecho un complemento necesario en mi vida. No construyo desde el romanticismo ideal de la inspiración, sino más bien hago romanticismo gótico. En España, saben titularlo “Espadas y Brujas”.

¿Espadas y Brujas? ¿Qué género es ése?

Entra dentro de la épica y el terror. Mi obra igual es muy amplia y podés encontrar temas que refieran al periodo del feudalismo japonés, hasta la inquisición y los vikingos, etc. Mucho hay por explorar.

Ahora para Julio tengo una gira de un mes por España, armada con T&GPrint´s. Ellos van a editar Necromancia Ilustrado por Adrián Núñez.

Supe que este libro saldrá con Artemisa. Que además es una editorial muy grande y de gran importancia en el país y afuera, en cuanto a la distribución. ¿Qué me podés decir de eso?

Que ojalá se dé. Para mí, es un salto enorme. Estar en las librerías de todo el país, sería una locura hermosa (risas).

¿Por qué te reís?

Porque es algo que nunca esperé. Yo arranqué con mis libros artesanales, ¡y mirá ahora! Ediciones De La Grieta me abrió el camino y yo supe ir, trabajé mucho para llegar hasta acá, creo igual que es el comienzo. No paro nunca, creo que eso es lo que generó todo este último crecimiento.

¿Qué me podés decir del Black Metal? Sé que trabajás para muchas bandas y además tenés Morthond como un proyecto alternativo.

Trabajo con muchas bandas en el metal en general, pero me gusta más con las extremas (Black/Death) y muchas utilizaron poemas de los libros para sus producciones. La verdad es un trabajo que disfruto mucho. Cuando subo al escenario a leer, es mucho más grato.

 

¿Qué se siente al subir a leer tus poemas en los recitales de las bandas?

Es algo genial, te genera mucha adrenalina, además estás rompiendo los moldes. Estás parado frente a sujetos que vienen a escuchar las bandas y ahí entrás vos, con tus poesías. Yo puedo decir que recité teloneando con Blood Of Perversion, a Inquisition y Thornspawn, dos bandas enormes dentro del Black Metal.

¿Qué es el Black Metal para vos?

Esto (señala a nuestro alrededor: los árboles, las montañas y los pinos. Nos señala a nosotros). El Black Metal es el poder que circula entre las venas de los seres y la tierra. La conexión del hombre consigo mismo y a la vez con la naturaleza. Es la esencia de la vida en función de la muerte, el Black Metal no es cualquier expresión, ojo.  Es la expresión que reconstruye la historia, recupera los mitos y las leyendas de los pueblos originarios, su cosmogonía, la literatura, las atmósferas, lo no dicho. Recupera lo que no se quiere escuchar, lo que no se quiere que se vea, recupera la visión de los que niegan a un sistema dogmático de creencias impuestas por el cristianismo, por los que dominan. No es cualquier género musical.

Tus libros tienen mucho de la atmosfera que me describís y de nuestro San Martín de los Andes. – ¿Tenés planes para este año con algunas bandas?

Tengo varios, por supuesto, tengo idea de terminar mi libro de Literatura y Black Metal. Morthod fue la primera revista del género a nivel Latinoamericano y quiero generar algo que sume a la escena de alguna manera. Veré qué hago con el libro.

Volvamos con tus libros, ¿sentís que diste los pasos a tiempo con tus libros? Lo pregunto ya que muchas veces los escritores, en su ansiedad, editan y después el tiempo los hace más reflexivos con sus trabajos.

Mirá, yo creo que fue oportuno el tiempo en que se dieron los libros y cómo se dieron. Fue justo como salieron para mi proceso intelectual y sensitivo.

Escribí y edité lo que yo sentí que me agradaba. Ahora leo aquello y claro que hay cosas que no me gustan, pero para eso está la reescritura.

¿Creés que “Necromancia” fue un salto en el reconocimiento del público?

“Necromancia, fue el libro que abrió todas las puertas. El camino ya venía abierto, pero este libro fue el que hizo la diferencia.

Se hicieron monólogos para una obra de teatro en Paraguay, se publicaron trabajos en México, España, Perú, Colombia, etc. Además de que muchos poemas fueron interpretados por bandas y leí en sus recitales, se vendieron las ediciones y hay una gran demanda del libro. Yo creo que Necromancia fue el libro que hizo que mi poesía diera un vuelco. Un crecimiento.

Es raro que un escritor tenga un público tan definido como el tuyo, mayormente joven, cercano a la música, ¿lo buscaste o se dio casualmente?

Es muy grato saber que mucha gente se interesa por los libros, y que los busquen, ya no solo en el San Martín de los Andes sino en un montón de partes del mundo. Tengo muchísimos seguidores por las redes sociales que están al pendiente de los escritos. Desde todo el mundo me escriben para obtener los libros, hasta de Vietnam, y llega a ser gracioso porque nunca lo hubiera imaginado y eso es lo que todos los días me sorprende. Llegan correos, emails, con buenas críticas sobre la obra, de lectores que me siguen, de artistas que han adquirido los libros, de críticos literarios y creo que todo se ha ido dando solo. No solo me lee la gente que escucha metal, si no también los niños y adolescentes a donde voy a dar talleres de literatura y Black Metal en las escuelas o en las presentaciones donde voy y comento.

 La verdad es que los libros tienen una gran llegada al público en general. La gente se conmueve, y eso es algo sorprendente.

Este último año viajaste mucho, pero ahora se suma tu trabajo con las letras para bandas, revistas, etc., contanos qué expectativas tenés.

Muchísimas expectativas, el 2018 tiene que ser mejor que el 2017.  Siempre estoy trabajando, no paro nunca, como te decía, y ese es el resultado de mis obras. Tengo 27 años, y tengo muchísimos trabajos terminados y editados. Soy un convencido de que hay que trabajar, de que la escritura es un proceso de producción y reescritura y que el ejercicio te hace mejor escritor.

Mi idea es editar con Artemisa y poder estar en todas las librerías del país, y viajar a donde se deba para presentar Necromancia, al igual que con La Grieta y el Sello Fantasma.

¿Cuál es tu propósito?

Seguir buscando en las voces del pasado, la naturaleza y mi interior, sanar el dolor con la palabra.

¿Y tu deseo?

Seguir trabajando con más bandas, más recitales, colaborar en más libros,  presentar por todo el país mis trabajos y, si se pude, por el mundo; demostrar que en estas montañas hay gente que tiene algo para decir.

Quiero llevar mis relatos en poesía a donde nadie ha podido ir en vida, quiero seguir el camino de mis maestros (Boudelaire, Rimbaud, etc.) y saber que lo di todo aún sin buscar nada.

Deseo alguna vez poder hacer un camino muy grande, pero también en compania y para acompañar a otros  y a los que vendrán. Sino, ¿de que sirve todo esto, si lo hacemos solos?

 

La charla sigue un rato más, el sol ya desapareció del patio,

el frío gana espesor rápidamente en la montaña,

Jeremías se siente a gusto entre esas sombras que bajan del cerro .

 

 

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